Hace poco escuchaba a la autora comentar que la obra nació como una despedida. En un momento vital muy complicado decidió escribir su último libro y tenía que ser un homenaje a eso que ella tanto amaba: la literatura, los libros y las bibliotecas. Un recorrido desde Mesopotamia, Sumeria, Asiria, China, Grecia, Roma o Alejandría. Papiros, rollos, códices y pergaminos recorren las páginas de este libro que nos sumerge en el maravilloso mundo de los libros y la trasmisión de la palabra.
Ni que decir tiene que mi libro está lleno de pos-it amarillos y anotaciones con frases y reflexiones muy poéticas y evocadoras.
Ojalá en las bibliotecas y con nuestro trabajo callado logremos legar a las generaciones futuras el testimonio escrito de nuestro tiempo.
Maravilloso.

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