De la autora de "La isla del árbol perdido", que tanto me gustó el verano pasado, os presento su última novela. Si en la primera, era una vieja higuera la que hilvanaba los mundos entre Chipre e Inglaterra, ahora será una pequeña gota de agua, que muere en la tierra y vuelve a resurgir en el cielo, la que recorre la vida de nuestros protagonistas que viven unidos a dos grandes corrientes de agua: el río Tigris en Mesopotamia (hoy Irak) y el Támesis. Dos lugares, pasado y presente, unidos a su vez por el antiguo poema de Gilgamesh.
Aguas que vieron crecer civilizaciones y formas de vida tan distintas, oriente y occidente, unidas por la pasión de los protagonistas en busca de sus raíces y de lo que da sentido a sus vidas.
Es una narración muy poética y evocadora pero me conmovió más la novela anterior.
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